Antes de su demolición parcial, un funcionario tomó una última foto de los pasillos vacíos. Lo que capturó demuestra que algunos pacientes nunca reciben el alta.
El Hospital del Salvador es un monumento a la medicina del siglo XIX en Santiago. Con su sistema de pabellones aislados y jardines internos, fue diseñado para evitar que las epidemias se propagaran. Pero mientras los enfermos de tuberculosis y cólera morían, los edificios absorbían su dolor.
En 2013, cuando se anunció la demolición de gran parte de la estructura antigua para dar paso a un complejo moderno, los fantasmas parecieron agitarse.
La Foto del Pasillo Psiquiátrico
La historia más famosa no es una leyenda oral, sino una evidencia digital. Un funcionario, nostálgico por la inminente destrucción de su lugar de trabajo, decidió recorrer los pasillos de la antigua ala de internación psiquiátrica una última vez para tomar fotos de registro.
El lugar estaba cerrado. Vacío. Silencioso. O eso creía él.
Al descargar las imágenes en su computadora, una foto lo dejó helado.
En la mitad del encuadre, perfectamente iluminado por la luz del día, se ve la silueta de un hombre de pie.
- Postura: Relajada, con las manos en los bolsillos.
- Detalle: No parece un fantasma traslúcido de película; tiene densidad, peso. Parece un paciente esperando una consulta que nunca llegará.
Ecos del Pasado
Quienes trabajaron en los turnos de noche en los pabellones viejos conocen bien la actividad:
- Camillas que ruedan solas por los pasillos de baldosas ajedrezadas.
- El timbre de las enfermeras que suena en habitaciones vacías.
- Sombras que cruzan de un pabellón a otro a través de los jardines, ignorando la lluvia o el frío.
Datos Históricos y Referencias
- Fundación: 1871 (impulsada por la epidemia de viruela).
- Arquitectura: Estilo neoclásico francés.
- Estado: Parte de la fachada y la capilla son Monumento Nacional y se conservarán, pero los interiores donde ocurrieron estas historias han cambiado para siempre.
El nuevo hospital será moderno y brillante, pero los cimientos siguen siendo los mismos. Y la tierra tiene memoria.