Leyendas

Abhartach: El rey que se negaba a morir (La verdadera inspiración de Drácula)

Portal Paranormal
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Olvida al conde rumano. La verdadera historia de Drácula nace en una tumba irlandesa que tuvo que ser sellada tres veces. ¿Qué tan malvado debes ser para que ni la tierra te quiera?

Imagina que asistes al funeral de un tirano. Sientes el alivio colectivo de un pueblo que por fin se libra de su verdugo. Ves cómo lo entierran de pie, como corresponde a un jefe celta. Te vas a casa, duermes tranquilo por primera vez en años… y al día siguiente, te despiertas con el sonido de su voz exigiendo sangre fresca en tu puerta.

Esta no es una escena de una película de terror moderna. Es la pesadilla que vivió el pueblo de Glenullin, Irlanda, siglos antes de que Bram Stoker escribiera una sola palabra sobre vampiros. De hecho, muchos historiadores literarios creen que Abhartach, y no Vlad el Empalador, fue la semilla podrida de la que nació Drácula.

[!CAUTION] Nivel de Peligro: Extremo (Necromancia) A diferencia de los fantasmas que solo asustan, un Neamh-Mhairbh (como se clasifica a Abhartach) interactúa físicamente con el mundo. Su sed no es metafórica.

Un tirano más allá de la muerte

Abhartach no era un monstruo al principio, al menos no en el sentido sobrenatural. Era un caudillo de la edad de hierro, un gobernante pequeño en estatura pero gigantesco en crueldad. La leyenda dice que era un hechicero oscuro, paranoico y celoso de su poder. Su reino se mantuvo unido por el miedo, un miedo tan denso que podías saborearlo en el aire metálico de la mañana.

Su propia gente, harta de vivir bajo su bota, conspiró para asesinarlo. Con la ayuda de un jefe rival, Cathán, lograron emboscarlo y darle muerte.

Tumba antigua celta cubierta de musgo y piedras

Sangre por vida

Lo enterraron de pie, mirando hacia su reino, una señal de respeto (o quizás de advertencia) para sus enemigos. Pero la tierra de Irlanda, antigua y saturada de magia, no lo retuvo. Al día siguiente, Abhartach regresó.

No volvió como un espíritu. Volvió en su cuerpo, pero diferente. Hedía a tierra húmeda y descomposición lenta. Exigía un cuenco de sangre fresca de las muñecas de sus súbditos para mantener su vitalidad. Aquí es donde nace el arquetipo del vampiro moderno: la sangre como combustible para una inmortalidad maldita. Si esto te hiela la sangre, la historia de la Banshee, otro terror de la mitología irlandesa que anuncia la muerte con su grito, te hará entender por qué las noches en la Isla Esmeralda eran tan temidas.

Cathán lo mató una segunda vez. Lo enterraron de nuevo. Y Abhartach volvió a levantarse, más hambriento, más furioso.

La prisión de piedra

Desesperado, Cathán consultó a un druida santo (o a un santo cristiano temprano, dependiendo de la versión). El consejo fue específico y ritualista, diseñado para combatir a un Neamh-Mhairbh (el “no muerto”):

  1. Mátalo con una espada de madera de tejo (un árbol sagrado asociado con la muerte y el renacimiento).
  2. Entiérralo boca abajo, para que si intenta cavar, se adentre más en el infierno en lugar de salir a la superficie.
  3. Coloca una gran piedra pesada directamente sobre su tumba.
  4. Rodéala de espinas.

Esta vez, funcionó. O al menos, eso dicen.

Datos Históricos y Referencias

Para los escépticos y los historiadores, la leyenda de Abhartach tiene raíces fascinantes en la realidad:

  • Etimología: La palabra Abhartach puede traducirse como “el enano” o “el enano malvado”, lo que coincide con las descripciones físicas del tirano.
  • La Tumba Real: En Slaghtaverty Dolmen (Condado de Derry), existe una gran piedra conocida localmente como “Leacht Abhartach” (Sepulcro de Abhartach). Curiosamente, un gran árbol de espino crece retorcido junto a ella, y la superstición local es tan fuerte que, cuando se intentó talar el árbol para limpiar el terreno, la motosierra falló tres veces y la cadena se rompió, hiriendo al operario.
  • Conexión Stoker: Bram Stoker nació en Dublín y trabajó como funcionario público. Es muy probable que conociera esta leyenda local, que tiene muchos más paralelos con su novela (el noble muerto viviente, la sangre) que la historia de Vlad Tepes.

¿Te atreverías a visitar el Dolmen de Slaghtaverty y poner tu oído contra la piedra? Dicen que, si escuchas con atención, todavía se puede oír el rasguño de uñas intentando cavar hacia arriba.