Leyendas

Brownies: Los duendes domésticos que limpian mientras duermes

Portal Paranormal
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Mucho antes de Dobby en Harry Potter, Escocia tenía a los Brownies. Espíritus serviciales que trabajan por comida, pero que pueden volverse una pesadilla si los ofendes.

Imagina despertar y encontrar que los platos están lavados, el suelo barrido y el ganado alimentado. No tienes un intruso, tienes un Brownie.

En el folklore de Escocia e Inglaterra, estos espíritus del hogar son la antítesis del caos. Son pequeños, peludos, visten harapos marrones (de ahí su nombre) y viven en los rincones oscuros de la casas antiguas. A cambio de un tazón de crema o un poco de pan con miel, se encargan de las tareas más tediosas durante la noche.

[!NOTE] Nivel de Peligro: Bajo (Travieso si se ofende) Son benignos por naturaleza, pero tienen un código de honor muy estricto. Si rompes el contrato, se van para siempre… o se convierten en un “Boggart”, un espíritu molesto que rompe cosas.

El Contrato Invisible

La relación con un Brownie es puramente transaccional, pero delicada.

  1. Nunca les des ropa: Al igual que los elfos domésticos de J.K. Rowling (quien se basó directamente en esta leyenda), si le regalas ropa a un Brownie, se ofenderá profundamente y se marchará. Para ellos, la ropa es un pago “oficial” que insulta su servicio voluntario o los libera de su deuda de gratitud.
  2. Nunca presumas: Si te jactas de tener un Brownie, se irá. Prefieren el anonimato.
  3. No abuses: Si les dejas demasiado trabajo sucio, se vengarán desordenando lo que ya limpiaron.

En este sentido, son el opuesto polar de un Poltergeist. Mientras el Poltergeist es caos ruidoso e inútil, el Brownie es orden silencioso y productivo.

Lugares Habituales

Se dice que se adhieren a familias específicas, siguiéndolas incluso si se mudan (aunque prefieren quedarse en la casa ancestral). Les gustan los lugares cerca del fuego de la cocina o en los establos, donde pueden calentar sus cuerpos peludos.

En la era moderna, con aspiradoras ruidosas y luz eléctrica constante, se dice que los Brownies se han retirado a las colinas, ofendidos por nuestra falta de respeto al silencio de la noche. Pero si alguna vez encuentras un objeto perdido justo donde ya habías buscado, déjales un poco de leche. Por si acaso.