Un hechizo a medio terminar, una familia destruida y un animal que bala con voz humana. La Calchona es la advertencia viviente de los peligros de la magia.
No todos los monstruos nacen siéndolo; algunos son creados por accidente. En los campos de la zona central de Chile, los arrieros temen encontrarse con una oveja solitaria en la noche. No porque la oveja sea peligrosa, sino porque al acercarse, notan que tiene manos humanas y un mechón de pelo largo de mujer (“calchas”).
Es la Calchona, una bruja condenada a vivir en el limbo entre lo humano y lo animal.
[!NOTE] Nivel de Peligro: Bajo (Tragedia Viviente) La Calchona rara vez ataca. Busca comida o compañía, balando con una tristeza que hiela la sangre. Su presencia es un augurio de desgracia doméstica.
El Accidente Mágico
La leyenda cuenta que era una bruja casada con un campesino honesto que ignoraba sus prácticas. Todas las noches, usaba ungüentos mágicos para transformarse en oveja (o perro, según la versión) y salir a sus aquelarres sin levantar sospechas.
Una noche, sus hijos la vieron y, jugando, se aplicaron las cremas, convirtiéndose en zorritos (o pollos). Cuando el padre despertó y vio animales en lugar de hijos, se asustó, buscó los ungüentos “reversibles” y los devolvió a su forma humana. Para evitar que volviera a pasar, tiró todos los frascos al río.
Cuando la bruja regresó y quiso volver a ser mujer, buscó desesperadamente sus cremas. Solo encontró rasguños de ungüento en los frascos rotos, suficiente solo para transformarse las manos y la cara. El resto de su cuerpo quedó como oveja para siempre.
Ecos de Transformación
Esta historia es una variación trágica del mito de la Voladora. Mientras la Voladora completa su ciclo vomitando sus entrañas y recuperando su forma, la Calchona quedó atrapada por la intervención de un tercero (el esposo).
La moraleja rural es clara: los secretos oscuros en la familia eventualmente deforman a todos sus miembros. Hoy en día, si alguien deja un plato de comida afuera para un animal vagabundo y amanece vacío, dicen que alimentaron a la Calchona, y que por eso tendrán un año de paz… o al menos, no serán molestados por sus balidos humanos.