¿Puede una casa recordar pecados de hace 300 años? En San Esteban, la aristocracia chilena esconde un contrato firmado con sangre cada 6 de junio.
Hay lugares que envejecen con dignidad y otros que se pudren desde el alma. La Casa San Regis, en el Valle del Aconcagua, es una joya arquitectónica de 1740, pero sus cimientos no solo sostienen vigas de roble y adobe colonial; sostienen una historia de crueldad que se niega a morir.
Al entrar, el aire se siente denso, cargado con la estática de tres siglos de historia. No es una casa abandonada cualquiera; es un monumento a la ambición desmedida.
El precio de la riqueza infinita
La leyenda central de San Regis no es sobre fantasmas errantes, sino sobre un negocio. Se dice que uno de los antiguos patrones, desesperado por mantener su estatus y fortuna, firmó un pacto con el Diablo.
La cláusula era brutalmente simple: riqueza eterna a cambio de un sacrificio humano anual. La fecha de vencimiento se marcaba cada 6 de junio a las 6 de la mañana (6/6/6).
Aún hoy, una figura de la “Carreta del Diablo” adorna la chimenea, un recordatorio físico de que en esta casa, el mal no entró por accidente; fue invitado a pasar.
La cama que tiembla
Marcela Zenteno, propietaria actual, descubrió por las malas que los contratos sobrenaturales no caducan con las escrituras de propiedad.
“Alguien entró en mi habitación. Sentí el peso de una presencia, pero al buscar a mi marido, no había nadie. Entonces la cama comenzó a sacudirse violentamente”.
No fue un temblor. Fue una advertencia. Es una experiencia común en casas cargadas de historia oscura, similar a lo que se relata en la Casa Tudor, donde la arquitectura europea sirve de fachada para fenómenos poltergeist agresivos.
Ojos en la oscuridad
Los visitantes no están exentos. Un reporte particularmente inquietante involucra una lata de cerveza pateada hacia la oscuridad del jardín, solo para ser devuelta con fuerza hacia el grupo. Al iluminar la zona, no vieron a un bromista, sino dos puntos rojos brillantes observándolos desde la maleza.
Y luego están los niños. O la ausencia de ellos. Se habla de una “Casa de las Muñecas” en la propiedad donde los niños vivos interactúan con amigos invisibles, una dimensión paralela de juegos eternos que recuerda peligrosamente a las leyendas de duendes y secuestros feéricos.
Datos Históricos y Referencias
- Origen: Tierras entregadas por el Rey de España a Andrés Toro Mazote (~1740).
- Conexión Jesuita: Parte de la hacienda fue donada a la Compañía de Jesús antes de su expulsión.
- Ubicación: San Esteban, Región de Valparaíso. Un punto clave en la ruta colonial hacia Argentina.
Si visitas San Regis, disfruta de la arquitectura, pero si es 6 de junio y el reloj marca las 05
AM… quizás sea hora de irse.