En Avenida República, el lujo arquitectónico sirvió de fachada para el horror. Un ex guardia cuenta por qué nadie dura en el turno de noche.
Avenida República 550. Una dirección elegante para una historia macabra. Diseñada en 1923 por Josué Smith Solar (el mismo arquitecto del Club Hípico), esta casona de estilo Tudor es un laberinto de maderas nobles y pasadizos oscuros. Pero su belleza es solo una máscara.
Durante la dictadura militar, la belleza fue ocupada por el horror. La CNI la transformó en un centro operativo y el sótano, diseñado para almacenar vinos, pasó a almacenar personas. Y dolor. Mucho dolor.
El Guardián de las Ánimas
Walter Saldías, un ex-militar, ha sido el único capaz de soportar las noches en la casona. Otros guardias renunciaron a la semana, aterrorizados por lo que no se ve pero se siente.
“La verdad es que en esta casa penan mucho. Se sienten ruidos en las noches, corren por la escalera, golpean las ventanas, cortan la luz… Quedé más loco que cabra de cerro cuando se prendió el televisor estando desenchufado”.
No son solo ruidos. La entidad es agresiva. Un compañero de Walter, Nelson López, cometió el error de patrullar el tercer piso con una actitud desafiante. Bajó con el lado izquierdo del rostro hinchado, golpeado por una mano invisible. “No, esta cuestión no es pa’ mí”, dijo antes de entregar su uniforme.
La fecha prohibida
Hay una noche en la que incluso Walter prefiere no estar: del 10 al 11 de septiembre.
“Afuera se ponen romerías y la gente prende velas. La casa se pone tensa. Se escuchan pasos en el sótano”, confiesa.
El sótano es el corazón de la actividad. Es el epicentro de un trauma residual que no desaparece con pintura ni con el paso del tiempo. Algo similar ocurre en la Casona Ochagavía, otro elefante blanco de Santiago cargado de promesas rotas y energía estancada.
Evidencia Fotográfica
Un grupo de investigación paranormal se adentró en el infame subterráneo. Lo que captaron sus cámaras no necesita explicación, solo valor para mirarlo. Una figura femenina, supuestamente vendada y con una soga al cuello, parece manifestarse entre el polvo.
Datos Históricos y Referencias
- Arquitecto: Josué Smith Solar (1923).
- Uso Oscuro: Cuartel de la DINA/CNI tras el golpe de 1973.
- Estado: Recuperada por el Estado, pero envuelta en un limbo administrativo y energético.
Don Walter se despide de las “ánimas” cada vez que sale de franco: “Chao chiquillos, cuídenme la casa”. Quizás es la única forma de sobrevivir ahí dentro: tratarlos no como monstruos, sino como compañeros de cuarto que nunca pudieron irse.