El Doppelgänger de mi Padre: Una Aparición Diurna
Lo vi subir las escaleras claramente. Mi madrastra también. Pero cuando lo llamé por su nombre, la verdadera voz de mi papá respondió desde el sillón.
La ciencia dice que nuestros ojos pueden ser engañados fácilmente en entornos lúgubres o de poca visibilidad. ¿Pero qué explicación existe cuando el engaño curre a plena luz del día, frente a dos testigos lúcidos y la aparición es una réplica exacta del familiar que juras conocer?
El fenómeno de los Doppelgänger ha aterrado a distintas culturas por siglos, y un usuario anónimo nos hizo llegar este relato desde el foro de Reddit que comprueba que la oscuridad no es requisito indispensable para lo paranormal.
«Fue un sábado por la tarde, en el sofocante verano en que apenas iba a cumplir mis ocho años de edad. Me encontraba visitando a mi papá biológico en su antigua y chirriante casa de dos pisos.»
«El ambiente era sumamente relajado. Mi madrastra estaba ocupada picando verduras en la gran isla de madera de la cocina, y yo me encontraba recostado en la gruesa alfombra de la sala familiar, jugando con mis muñecos de acción esparcidos.»
Todo parecía fluir con total normalidad hasta que una figura familiar cruzó el pasillo.
«Fue entonces cuando ambos levantamos la vista de nuestros quehaceres sincronizadamente. Vimos a mi padre, vistiendo su clásica y abrigada camisa de franela roja con rayas negras y sus jeans azules gastados, caminar pesadamente alrededor de la esquina de la sala.»
«Su semblante lucía ausente. Sin emitir un solo sonido ni dirigirnos la palabra a ninguno de los dos, comenzó a subir silenciosamente por la antigua escalera de madera que conectaba con los dormitorios del piso superior.»
«Como todo niño que quiere atención, boté mis juguetes sobre la alfombra y lo seguí trotando rápidamente. Mientras empezaba a trepar por los primeros peldaños, grité fuerte su nombre hacia arriba para que me esperara.»
«Lo vi detenerse en seco. Él se volvió unos segundos desde arriba, miró directamente hacia mí con unos ojos carentes del menor brillo, y siguió su silencioso ascenso. Corrí los peldaños que faltaban, llegué jadeando a la cima de las escaleras y doblé rápidamente la esquina del corredor buscándolo para molestarlo por ignorarme.»
Pero el corredor del piso superior estaba total y sepulcralmente desierto.
«Frustrado y confundido, me asomé por la pequeña baranda de madera que daba hacia abajo y volví a llamarlo por su nombre, casi gritando de irritación esta vez.»
Pero en vez de recibir una respuesta desde alguna de las habitaciones del segundo oscuro pasillo a mi lado… la voz inconfundible y ronca de mi padre provino arrastrándose desde la mismísima sala de estar, veinte peldaños más abajo de mí.
«Desde la planta baja, bajo la brillante luz que se colaba por las cortinas, mi padre biológico asomó lentamente su cabeza despeinada por encima del tapiz café de nuestro enorme sofá. Con voz gruesa y adormilada, parpadeando, me preguntó desde ahí abajo: “¿Qué diablos quieres, hijo?”»
«Pegué un salto hacia atrás del susto. Mi papá biológico había estado roncando, profundamente dormido en las almohadas de ese mismo sofá durante toda la interminable tarde veraniega.»
El pánico invadió la vieja casa. No fue la imaginación desbordada de un niño de ocho años. Fue a plena luz del abrasador sol veraniego.
«Mi madrastra palideció y soltó el cuchillo en la tabla de cocina temblando en absoluto shock. Los dos entramos en pánico, porque tanto ella como yo lo vimos con nuestros propios ojos, de forma increíblemente clara, cruzando esa sala de pie. Y lo que sea que subió y me ignoró arriba, llevaba puesto de pies a cabeza absolutamente todo lo mismo que mi padre arrastraba puesto encima después de un exhausto día laboral.»
A pesar de las décadas transcurridas, la aterradora incertidumbre de su niñez se niega a morir.
«Ha sido, con creces, lo más espantoso e inexplicable que alguna vez hayan descifrado mis confundidos ojos. Tanto mi madrastra como yo todavía compartimos y desmenuzamos exhaustivamente este horroroso testimonio familiar hasta el día de hoy con cualquiera que nos quiera escuchar.»
«Aún me cuesta conciliar el sueño en casas de de madera, y repito a quien dude: Todo ocurrió a plena luz del brillante día, así que de plano descarto que haya sido una barata y patética ilusión óptica ocasionada por una traicionera y estúpida rincón oscuro en medio de la solitaria madrugada.»
Vía @GunslingerBill