En el centro de Santiago, las oficinas se vacían a las 18:00 hrs. Pero el teléfono de la recepción sigue sonando. Y quien contesta no es un cliente.
Santiago Centro es una mezcla de modernidad y decadencia. Edificios de oficinas se alzan sobre antiguos cimientos residenciales, atrapando ecos del pasado entre muros de hormigón. El edificio de Carmen #8 parece una construcción corporativa normal, pero su historial de rotación de personal no se debe a los salarios, sino al miedo.
Desde 1997, los empleados saben que quedarse después de hora es una invitación a lo desconocido.
El Pasajero del Ascensor
El primer incidente documentado involucró a una ejecutiva. Al abrirse las puertas del ascensor, se encontró de frente con un niño de unos seis años, vestido con jeans y polera, cargando juguetes.
No había nada amenazante en él, hasta que salió del ascensor y, en lugar de doblar por el pasillo, atravesó la pared sólida como si fuera humo. La mujer entró en estado de shock inmediato. No fue una alucinación; fue la bienvenida.
”Yo vivo aquí”
El relato más escalofriante proviene del turno de noche. Un nochero, solo en la recepción, recibió una llamada interna un viernes por la madrugada. Extraño, ya que la central estaba desconectada.
Al contestar, escuchó la voz de un niño.
— ¿Con quién hablo? —preguntó el nochero, pensando que era una broma externa. — Yo… yo. — ¿Quién eres? — ¡Quiero jugar! Estor aburrido, estoy solo.
El guardia, siguiendo el juego, le preguntó dónde vivía. — Aquí —respondió el niño. — Pero este es un edificio de oficinas, dame tu número de casa.
El niño dictó un número. Era el número de la recepción donde estaba sentado el guardia. — No, este teléfono es mío. Yo vivo aquí.
La línea se cortó. El guardia comprendió entonces que la “soledad” del niño no era circunstancial; era eterna.
Llanto en las Escaleras
Héctor Toro y otros ingenieros que trabajaron en proyectos nocturnos reportaron el sonido inconfundible de un llanto infantil en la escalera de emergencia. Al ir a auxiliarlo, el llanto saltaba de un piso a otro, jugando con ellos, rodeándolos invisiblemente hasta obligarlos a abandonar el edificio.
Es un fenómeno recurrente en el centro de Santiago, similar a las presencias que infestan el Portal Fernández Concha, donde la arquitectura antigua parece actuar como una batería para estas entidades.
Datos Históricos y Referencias
- Ubicación: Carmen 8, a pasos de la Alameda.
- Fenómenos: Apariciones de cuerpo completo, manipulación electrónica (teléfonos, ascensores), clariaudiencia (llantos).
- Estado: Edificio activo.
Si trabajas en el centro y te quedas tarde… tal vez desenchufa el teléfono. Por si acaso.