La Noche de los Íncubos: Parálisis y Visitantes en las Sombras
Una fuerte discusión de pareja terminó en una siesta solitaria. Desperté sin poder moverme, rodeada de oscuras entidades invisibles tocándome en la penumbra.
Se cree popularmente que el bajo astral y las entidades oscuras se alimentan casi exclusivamente de nuestras bajas vibraciones. Buscan los momentos de mayor vulnerabilidad humana (miedo, ira, tristeza) para abrirse paso hacia nuestro mundo.
Vanessa Salas experimentó esta invasión energética de la manera más cruda, invasiva e inquietante posible. Ella nos comparte su terrorífico testimonio de parálisis y contacto con los llamados íncubos.
«Desde que tengo memoria en mi infancia, siempre he sentido la presencia y el peso atmosférico de lo que solo puedo describir vagamente como seres no visibles —comienza relatando Vanessa—. A pesar de los múltiples consejos que recibí para explorar estas capacidades, preferí cerrarme. Me refugié dogmáticamente en mi fe, buscando un escudo de paz.»
«Sin embargo, la brutal experiencia que necesito compartir ocurrió muy recientemente, en un momento de severa turbulencia y fragilidad emocional en mi vida personal.»
El caldo de cultivo perfecto para una entidad parasitaria es la energía densa de los conflictos.
«Era de noche. Tras una violenta y agotadora discusión a gritos con mi pareja, me encontré total y absolutamente sola. Decidí recostarme en la oscuridad de mi cama para tratar de descansar y calmar mis nervios rotos.»
«Lo que sucedió a continuación en mi propia habitación es algo que, hasta el día de hoy, mi mente lucha por comprender completamente. Desperté de mi siesta de forma abrupta, pero mi cuerpo no respondía. Me sentí inusualmente pesada y paralizada, anclada al colchón como si estuviera bajo el denso efecto físico de una poderosa fuerza invisible que me aplastaba el pecho.»
«En la asfixiante penumbra de mi cuarto, no se veía absolutamente nada, pero percibí claramente cómo la temperatura descendía. Comencé a sentir la presencia abrumadora de varias entidades rodeando mi cama.»
«No podía verlos con mis ojos físicos, pero sentía su densa y oscura energía zumbando a mi alrededor, pesada y palpable. Lo que siguió fue una experiencia de intervención y abuso físico por parte de estas entidades que fue tan irreal como intensa.»
El horror para Vanessa no radicó en un susto momentáneo, sino en lo extenso y perturbador de las sensaciones provocadas por estos invasores invisibles en pleno estado de parálisis.
«En plena parálisis, sentí a la perfección cómo una serie de extremidades incorpóreas me tocaban. Sentí movimientos rozando constantemente alrededor de mi piel y mi cuerpo. Aunque no eran tangibles en un estricto sentido tradicional, dejaban marcas de inmenso frío. Eran innegable y aterradoramente reales para mí en ese interminable y agónico momento.»
Pero lo físico fue solo una parte del asalto. El impacto mental que ejercieron estas entidades sobre ella la hizo cuestionarse la realidad de los planos paralelos.
«Estas aberraciones parecían comunicarse dentro de mi cabeza. Transmitían sus mensajes crudos a través de una forzosa conexión energética que, aunque profundamente desconcertante y humillante, fluía más allá de las palabras.»
«La agónica experiencia duró lo que a mí me parecieron horas interminables de oscuridad. Me dejaron tirada en mi propia cama, emocionalmente devastada y físicamente exhausta, dudando de la supuesta seguridad de mi propio hogar.»
«En los turbios días que siguieron, me vi forzada a investigar para poder entender qué demonios fue lo que me atacó en mi estado de vulnerabilidad. La investigación profunda me llevó directamente a los antiguos textos sobre los íncubos y parásitos energéticos de la tradición demonológica.»
«Hoy, elijo ver mi horrorosa experiencia como una lección y un crudo recordatorio de la vasta y peligrosa naturaleza de nuestro mundo espiritual: un lugar oscuro donde lo visible y lo invisible te acechan, ansiosos de que bajes la guardia.»
Datos Históricos y Referencias
- Testimonio original extraído de un foro de discusión esotérico bajo el autorretrato de Vanessa Salas.
- Publicado inicialmente el 14 de febrero de 2010 a las 8:52 am, relatando el encuentro durante una parálisis del sueño extrema bajo parámetros demonológicos clasificados como asalto astral (Íncubos).