Leyendas

La Guajona: La bruja vampiro de un solo diente

Portal Paranormal
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En Cantabria, los niños no temen a Drácula, temen a la Guajona. Una anciana con patas de pájaro que se alimenta sin despertarte.

El vampiro aristocrático y seductor es un invento literario moderno. El vampiro folclórico real es algo mucho más sucio y desagradable. En las tierras de Cantabria (España), ese horror tiene nombre: La Guajona (o Lumia).

Es una bruja demacrada, envuelta en harapos negros, que se confunde con las sombras de la noche. Pero no es su ropa lo que aterra, sino su anatomía.

[!NOTE] Nivel de Peligro: Alto (Vampirismo Infantil) A diferencia de los monstruos que devoran carne, la Guajona es quirúrgica. Deja a sus víctimas vivas, pero crónicamente enfermas, drenadas de su vitalidad.

El Diente Aguja

La característica más pesadillesca de la Guajona es su boca. Tiene un único diente, largo, afilado y negro como una aguja hipodérmica.

No muerde; pincha. Entra en las habitaciones de los niños sanos y clava ese diente en una vena, succionando la sangre con tal suavidad que la víctima no despierta. A la mañana siguiente, el niño amanece pálido, fatigado y sin fuerzas (“descolorido”).

Este modus operandi es sorprendentemente similar al del Basilisco Chilote, otro parásito nocturno que ataca a los durmientes sin dejar rastro de violencia física, solo un deterioro progresivo.

Patas de Ave

Otra señal para identificarla son sus pies. Bajo la capa negra, no tiene pies humanos, sino patas de ave (a veces descritas como de gallina o rapáz). Esto la conecta con las arpías y otras entidades femeninas voladoras de la antigüedad.

La Guajona no busca matar hoy. Busca alimentarse hoy, y mañana, y pasado. Convierte a los niños en su ganado personal. Si amaneces con moretones inexplicables o pinchazos pequeños, quizás no fue un mosquito.