Guaxa: El vampiro invisible de Asturias
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Guaxa: El vampiro invisible de Asturias

Portal Paranormal
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No necesitas invitarla a entrar. La Guaxa se cuela por el ojo de la cerradura para robar la sangre de tus hijos. La leyenda asturiana más temida.

Si crees que cerrar la puerta con llave te protege de los monstruos, no conoces a la Guaxa. En las aldeas de Asturias (España), esta entidad es la explicación ancestral de la anemia y la muerte súbita infantil.

A menudo se la confunde con su “prima” cántabra, la Guajona, pero la Guaxa tiene características propias que la hacen un depredador único.

[!CAUTION] Nivel de Peligro: Alto (Vampirismo Nocturno) Es un enemigo silencioso e invisible la mayor parte del tiempo. Si tu hijo amanece cansado sistemáticamente, la Guaxa ya está en tu casa.

La Sombra que Entra

La Guaxa se describe como un mujer anciana, enjuta y seca. Pero su verdadero poder es la infiltración. Puede volverse tan delgada como un hilo o transformarse en aire para entrar por las rendijas de las ventanas y, clásicamente, por el ojo de la cerradura.

Una vez dentro, usa su único diente (similar al de la Guajona) para abrir una arteria y beber sangre. No mata de inmediato; prefiere “ordeñar” a la víctima noche tras noche hasta que se consume (“se queda en los huesos”).

El Disfraz de Lechuza

A diferencia de otros vampiros humanos, la Guaxa tiene una fuerte conexión totémica con las aves nocturnas. A menudo se la ve en forma de lechuza o búho, vigilando la casa de su próxima víctima desde las ramas. Este rasgo la conecta con las Strigoi romanas, brujas-pájaro que bebían sangre.

Remedios Ancestrales (Exconxuraos)

El miedo era tan real que los asturianos desarrollaron contramedidas específicas:

  1. Agua de Plata: Dar de beber al niño agua donde se haya sumergido un objeto de plata y asta de ciervo durante nueve noches.
  2. El Amuleto del Arroz: Un saquito con granos de arroz al cuello. (La obsesión aritmética de los vampiros les obliga a contar los granos antes de atacar).
  3. La Higuera: Hacer la señal de la higa (puño cerrado con el pulgar entre el índice y el corazón) para espantar el mal de ojo.

Hoy, la medicina moderna cura la anemia, pero en las noches de viento en los Picos de Europa, nadie deja la cerradura sin tapar.