La Guaxa: El Sádico Vampiro Invisible de Asturias
Representación hiperrealista de la Guaxa observando perversamente a través de una vieja cerradura asturiana.
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La Guaxa: El Sádico Vampiro Invisible de Asturias

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Cerrar con llave no servirá de nada. La Guaxa se cuelca como aire espeso por el ojo de la cerradura de tu casa para beber la sangre de tus hijos en la oscuridad.

Si creías ingenuamente que el simple hecho de cerrar la gruesa puerta de de madera de tu casa con llave te protegería de los monstruos externos, es porque no tienes la más pálida idea del oscuro tormento de la Guaxa.

En las viejas y solitarias aldeas de niebla en Asturias, al norte de la península ibérica, esta aberrante entidad es por mucho la explicación ancestral responsable de los severos casos de anemia y la horrorosa muerte súbita infantil. La Guaxa es un parásito invisible con una infinita obsesión por la sangre de los más inocentes, y a menudo se la confunde erróneamente con su “prima” cántabra, la Guajona. Pero la Guaxa posee talentos invasivos propios que la convierten en el depredador definitivo.

Nivel de Peligro: Extremo

Hablamos de un enemigo increíblemente silencioso e invisible la mayor parte de la madrugrada.

Presta suma atención en tu hogar: si tu hijo pequeño amanece extrañamente pálido, aletargado y constantemente cansado sin explicación médica obvia, lo más probable es que la maldita Guaxa ya se haya asentado en tu propia casa.

La Sombra Macabra que Entra sin Permiso

Ilustración de cómo la figura sombría de la Guaxa se infiltra como humo por las rendijas.

Los testimonios históricos de quienes afirmaron haberla visto, describen a la Guaxa como una mujer terroríficamente anciana, seca como un cascarón, enjuta y con una fisonomía encorvada. Pero su verdadero, terrible e inigualable poder es la infiltración total.

Esta bruja demoníaca tiene la aborrecible habilidad de volverse mágicamente tan delgada como un hilo de coser, e incluso de transformar su cuerpo podrido en una masa de aire denso y nauseabundo. Lo hace única y exclusivamente para colarse sin ningún impedimento físico a través de las rendijas invisibles de las ventanas y, de forma sumamente clásica, a través del ojo de la vieja cerradura de las habitaciones cerradas.

Una vez logrado su macabro allanamiento y apostándose de pie junto a las camas infantiles, entra en acción y usa la única, afilada y oxidada pieza dental de su boca —similar a la deformidad de la Guajona— para abrir delicadamente una arteria o vena oculta del niño, comúnmente en el cuello, y comenzar a beber la preciada sangre fresca a sorbos ahogados.

Esta criatura ibérica rara vez mata en la primera visita. Le resulta mucho más placentero “ordeñar” la vida de su pobre víctima durante tortuosas y repetidas noches sucesivas, hasta que la criatura poco a poco “se queda en los huesos” y el corazón infantil simplemente se detiene, seco como un pozo.

El Disfraz Plumífero de Lechuza

Fotografía nocturna de una lechuza oscura y gigante posada amenazadoramente fuera de una ventana asturiana bajo la lluvia.

A diferencia diametral del comportamiento de otros vampiros clásicos humanizados en las distintas mitologías europeas, la Guaxa ostenta en carne propia una inquebrantable conexión totémica oscura con las aves estrictamente nocturnas.

Con altísima frecuencia durante las asfixiantes noches de tormenta en la península, se la ha logrado identificar vagando amenazante bajo la inquietante y repulsiva forma de una enorme lechuza, o en su defecto, un enorme y ruidoso búho oscuro, que vigila perversamente y fija de antemano la casa de madera de su inminente y próxima presa desde la rama del árbol muerto más cercano.

Datos Históricos y Referencias (Los “Exconxuraos”)

El terror pánico que se respiraba por los valles en estas oscuras décadas fue tan espantosamente real frente al asalto indetectable de esta anciana vampiro, que todos los pobladores y brujos locales asturianos se vieron gravemente forzados a desarrollar de inmediato contramedidas chamánicas específicas y efectivas:

  1. Agua Limpiadora de Plata: El ritual exigía dar de beber a los niños el agua contenida de una palancana mítica, en donde obligadamente se debía sumergir un objeto sacro de plata de la casa y unas pesadas astas vírgenes de ciervo macho cazado, durante exáctamente sus correspondientes nueve noches tormentosas seguidas.
  2. El Efectivo Amuleto del Arroz: La costumbre arraigada dictaba colgar un oloroso saquito de cuero relleno fuertemente de granos duros de arroz amarrado del cuello de la indefensa víctima. ¿El motivo estricto? Su severo trastorno aritmético. La inmensa obsesión numérica inherente a todos los clanes de vampiros ibéricos se activa frente a los granos, obligándolos a detener su cacería letal para contar neuróticamente de uno en uno, sin poder devorar ni una sola gota de sangre.
  3. El Señalamiento de la Higuera: Formar sin titubear ante todo asomo del mal la poderosa e instintiva “señal de la Higa” o conjuro rápido (esto es cerrar potentemente y en seco el puño, aprisionando como barrera el pulgar desnudo justo entre el dedo índice acusador y el dedo de corazón).

Hoy, con la llegada del nuevo milenio, los pediatras prefieren tratar toda mortal anemia con suplementos baratos de hierro artificial. Pero confía en lo que te digo: aún en la actualidad, en esas terribles y densas noches frías donde el penetrante viento norte aúlla rasgando cruentamente en los Picos de Europa, absolutamente nadie se atreve en su sano juicio, y bajo ningún motivo lógico, a dejar dormitar a los suyos dejando las ranuras de la cerradura de la recámara de sus hijos menores, sin tapar.

¿Cerraste tú ya, el agujero de tu puerta esta noche?

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