Construido para contener epidemias, el antiguo San José está separado del Cementerio General por una sola pared. Algunos médicos y monjas aún cruzan ese límite después de muertos.
Si hay un lugar en Santiago donde la línea entre la vida y la muerte es delgada, es el Antiguo Hospital San José. Construido en el siglo XIX para tratar a los enfermos de cólera y tuberculosis, su ubicación no fue casualidad: está pegado al Cementerio General.
Para muchos pacientes, el hospital era solo una parada técnica antes de cruzar la pared hacia su tumba. Hoy, esa pared es literalmente atravesada por espectros.
Las Monjas Fumadoras
La leyenda más “humanizada” del recinto. Los guardias nocturnos aseguran ver a dos figuras con hábito sentadas en los bancos fuera de la capilla, compartiendo un cigarrillo bajo la luna. Se cree que son Hermanas de la Caridad, quienes trabajaron incansablemente cuidando tuberculosos.
- El fenómeno: No asustan. Simplemente se sientan, fuman tabaco que huele a vainilla antigua, y desaparecen cuando alguien se acerca.
El Doctor del Muro
Testigos han reportado ver a un hombre alto, vestido con una bata blanca antigua (cotona), caminando con paso firme por los jardines traseros. Lo inquietante es que no se detiene cuando llega al muro perimetral que separa el hospital del cementerio. Simplemente sigue caminando, atravesando los ladrillos como si conociera un atajo que los vivos no pueden ver.
La Matrona de Rojo
En la antigua maternidad, abandonada y en penumbras, se aparece una figura muy distinta. Una mujer vestida de rojo intenso que recorre las salas vacías. A diferencia de las monjas pacíficas, esta entidad emana una energía pesada y autoritaria, vigilando que nadie entre en su territorio.
Datos Históricos y Referencias
- Fundación: 1872 (originalmente como lazareto).
- Arquitectura: Neoclásica, declarada Monumento Nacional.
- Curiosidad: Hoy funciona como centro cultural, pero los eventos nocturnos suelen estar acompañados de “invitados” no registrados.
El San José es hermoso de día, pero si vas de noche, evita mirar demasiado hacia el muro del fondo. Podrías ver a alguien cruzando desde el “otro lado”.