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Plaza de las Agustinas: Los ecos de la Quintrala

Portal Paranormal
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En los sótanos de un concurrido restaurante del centro de Santiago, el espíritu de la mujer más sádica de la colonia chilena sigue torturando a los vivos.

Si bajas al nivel subterráneo de la galería en calle Estado 215, te encontrarás con un bullicioso patio de comidas. Pero si preguntas a los guardias nocturnos o a los meseros más antiguos, te dirán que este suelo está maldito. Estás pisando lo que solían ser las caballerizas y sótanos de la casa de Catalina de los Ríos y Lisperguer, más conocida como La Quintrala.

La Dama de Hierro y Sangre

La Quintrala es el personaje más infame de la historia colonial de Chile. Aristócrata, millonaria y, según las crónicas, una psicópata sádica. Se dice que en estos mismos sótanos (que conectaban por túneles con la Iglesia de San Agustín) ella realizaba dos tipos de actividades:

  1. Tortura: Flagelaba a sus esclavos hasta la muerte por placer.
  2. Brujería: Practicaba rituales de magia negra, incluyendo “amarres” con sangre para controlar a sus amantes.

El Restaurante Embrujado

Hoy, el lugar es conocido como “La Plaza de las Agustinas”. Pero la actividad paranormal es tan intensa que muchos empleados renuncian a la semana.

  • La Voz que Llama: Cuando el restaurante cierra y se apagan las luces, los guardias escuchan claramente una voz femenina autoritaria que los llama por su nombre desde la oscuridad de la cocina.
  • Violencia Poltergeist: Sillas que son lanzadas contra las paredes, bandejas que vuelan y golpes furiosos bajo el piso.

Respresentación de la Quintrala

¿Mito o Realidad?

Aunque la casa original fue demolida hace siglos, los cimientos de piedra que se ven en el subterráneo son auténticos de la época colonial. La energía residual de dolor y miedo parece haberse impregnado en la roca misma, resistiendo el paso del tiempo y la modernidad.


Datos Históricos y Referencias

  • Ubicación: Calle Estado con Agustinas, Santiago Centro.
  • Personaje: Catalina de los Ríos (1604-1665) fue acusada de más de 40 asesinatos, pero su influencia y dinero la mantuvieron libre.

Si vas a comer ahí, intenta no quejarte del servicio. A la antigua dueña no le gustaban las quejas.