Investigación

Súcubos e Íncubos: Parálisis del sueño y vampirismo sexual

Portal Paranormal
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Despiertas, no puedes moverte y sientes un peso sobre tu pecho. La ciencia lo llama parálisis del sueño. La demonología lo llama violación espiritual.

Desde la antigua Sumeria hasta el Vaticano medieval, una historia se repite: entidades nocturnas que buscan robar la energía vital (o la semilla) de los humanos a través del sexo forzado.

Son los Íncubos (machos, “el que yace encima”) y los Súcubos (hembras, “la que yace debajo”). No buscan placer; buscan vida.

[!CAUTION] Nivel de Peligro: Alto (Drenaje Vital) El ataque deja a la víctima exhausta, deprimida y físicamente débil. En casos crónicos, puede llevar a la muerte por fallo cardíaco o suicidio.

Ciencia vs. Mito

Lo que Aureliano en el siglo II describió como una enfermedad (“pesadez en el pecho”), hoy lo llamamos Parálisis del Sueño. El cerebro despierta pero el cuerpo sigue en atonía REM. La mente, buscando explicar la parálisis, alucina una presencia maligna sobre el pecho.

Pero para el ocultista, la parálisis es solo el síntoma de la invasión. La entidad aprovecha ese estado indefenso para alimentarse.

Este modus operandi es idéntico al del Basilisco Chilote. Ambos son parásitos nocturnos que drenan a la víctima inmovilizada. La diferencia es que el Basilisco usa su canto para dormirte, mientras que el Íncubo usa tu propio ciclo de sueño contra ti.

El Legado de Lilith

La madre de todos los súcubos es Lilith, la primera esposa de Adán en el folclore hebreo. Rechazó la sumisión, fue expulsada del Edén y se convirtió en la madre de los demonios. Ella representa la sexualidad desenfrenada y peligrosa que tanto temían los monjes medievales.

Defensa Psíquica

Si sientes el peso en el pecho y no puedes gritar:

  1. No tengas miedo: El miedo los alimenta.
  2. Voluntad: Concéntrate en mover un solo dedo. Romper la parálisis física rompe el contacto astral.
  3. Afirmación: Declara mentalmente: “Mi cuerpo es mío”.

Sean alucinaciones o demonios, la experiencia es terroríficamente real para quien la vive.