El mítico teatro de Santiago no solo alberga conciertos, sino el espíritu de un payaso de las Águilas Humanas que se niega a abandonar su último escenario.
En la calle San Diego, el Teatro Caupolicán es una leyenda viva del espectáculo chileno. Pero antes de ser el escenario de rock y boxeo que conocemos, fue la casa del Circo Las Águilas Humanas, gestionado por Enrique Venturino en los años 40. Muchos artistas vivieron, durmieron y murieron en sus camerinos. Y al parecer, uno de ellos sigue allí.
El Payaso de la Cafetería
Jorge Figueroa, apodado “El Beatle”, trabajó como mayordomo en el Caupolicán durante más de 40 años. Él es el testigo principal de la aparición más famosa del teatro: El Payaso Fantasma. Según los relatos de los antiguos trabajadores:
- Se aparece cerca de la zona de cafetería y los antiguos dormitorios.
- Viste traje completo, peluca colorida y zapatos gigantes, como listo para salir a escena.
- No interactúa con los vivos; simplemente cruza los pasillos y se desvanece al doblar las esquinas.
Se cree que es el espíritu de uno de los muchos payasos pobres que, al no tener hogar, dormían en el teatro y consideraban al Caupolicán su única familia.
El Silbido de Venturino
Además del payaso, la presencia del antiguo dueño, Enrique Venturino, sigue imponiendo orden. Los empleados aseguran escuchar su característico silbido (que usaba para llamar al personal) resonando en la platea vacía. También es común ver butacas que bajan solas, como si un espectador invisible acabara de sentarse para ver un show que solo él puede ver.
Datos Históricos y Referencias
- Fundación: 1936.
- Identidad: Ha sido escenario de ópera, circo, lucha libre, basquetbol y conciertos de heavy metal. Esa mezcla de energías residuales lo convierte en un punto caliente de actividad.
Si vas a un concierto y sientes que alguien te empuja en un pasillo vacío, pide perdón y sigue. Probablemente interrumpiste la entrada triunfal de un artista muerto.