En el cráter del volcán habita una bestia con cuernos de oro. No busca hierba, busca carne humana y proteger el corazón de la montaña.
El Volcán Villarrica (Rucapillán) no es solo una montaña; es “La Casa del Espíritu”. Y esa casa tiene un perro guardián, pero en forma de toro.
El Toro Chupey (o Chupéi) es una entidad elemental que vive dentro del magma. Su apariencia es imponente: un toro gigantesco con cuernos de oro macizo que brillan con la intensidad de brasas ardientes.
[!CAUTION] Nivel de Peligro: Cataclísmico (Furia Volcánica) Su despertar no significa solo la muerte de quien lo encuentra, sino la erupción del volcán. Es un agente de destrucción masiva.
La Trampa del Oro
Al igual que el Alicanto usa su plumaje metálico para llevar a los mineros a la muerte, el Toro Chupey usa sus cuernos de oro para castigar la codicia. Quien intenta subir al cráter para robar ese oro, termina siendo devorado.
No es herbívoro. Es una bestia antropófaga que se alimenta de los imprudentes que faltan el respeto a la montaña sagrada.
Equilibrio Natural
Para el pueblo Mapuche, el Chupey no es “malo” en el sentido cristiano. Es una fuerza de la naturaleza necesaria. Representa la violencia contenida de la tierra. Sin él, el poder del Rucapillán no tendría forma ni límite. Es el avatar de la furia geológica.