Mide 80 centímetros, no tiene pies y carga un hacha de piedra. Sin embargo, su mirada es irresistible. La leyenda del depredador sexual más famoso de Chile.
Si el imaginario europeo tiene al Príncipe Azul, el imaginario chilote tiene al Trauco. Y es la antítesis de todo lo romántico, pero con el mismo resultado: el embarazo.
Este ser es la versión local de los Súcubos e Íncubos, pero adaptado a la densa selva valdiviana.
[!CAUTION] Nivel de Peligro: Alto (Agresión Sexual/Mágica) El Trauco es un depredador implacable. Su poder no reside en su fuerza física (aunque la tiene), sino en su “fiato” (aliento) y su mirada, que paralizan y enamoran a la víctima contra su voluntad.
Anatomía de un Monstruo
- Estatura: Unos 80 cm.
- Pies: Muñones sin dedos.
- Vestimenta: Traje de quilineja (planta trepadora) y sombrero cónico.
- Arma: El Pahueldún (bastón) y un hacha de piedra que mata árboles con tres golpes.
El Modus Operandi
El Trauco habita en los huecos de los árboles grandes. Cuando divisa a una mujer soltera en el bosque, o incluso dentro de una casa, comienza su ritual:
- Aviso: Deja excrementos amarillos fuera de la casa.
- Sueños: Invade la mente de la víctima con sueños eróticos.
- El Encuentro: Se presenta ante ella. A pesar de su fealdad, su magia lo hace irresistible. La víctima cae en un trance y despierta después, confundida y embarazada.
La Mirada que Mata
Hacia los hombres, el Trauco no tiene piedad. Si un hombre se cruza con él, el Trauco puede “torcerlo” (dejarlo chueco, mudo o condenado a muerte lenta) con una sola mirada.
Es la personificación del peligro salvaje y la sexualidad incontrolable de la naturaleza.