La aterradora manifestación del Tue Tue sobrevolando una casa rural.
Leyendas

Tue Tue: El sonido que nunca quieres escuchar en el campo chileno

Portal Paranormal
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No mires al cielo. Si escuchas el "Tué-Tué", la brujería ya está sobre tu casa. La leyenda del pájaro maldito que anuncia la muerte en Chile.

En la espesura del campo chileno, cuando la niebla se aferra a los caminos de tierra y los perros ladran a la nada, hay un sonido que hiela la sangre de los campesinos más curtidos. Un graznido seco, casi humano, que corta el aire de la madrugada: “¡Tué, tué, tué!”.

No es el canto de un búho extraviado. No es el crujido de las ramas secas. Quienes habitan la zona central de Chile, especialmente cerca de la costa de Melipilla y Talagante, saben exactamente qué significa ese aleteo torpe sobre el techo de zinc.

Es el anuncio, inconfundible y macabro, de que la muerte acaba de posarse sobre tu hogar.

La Trampa de la Invitación

Anciana de aspecto severo llamando a una puerta de madera al amanecer.

A diferencia de las criaturas de Hollywood que atacan desde las sombras, la criatura detrás de este sonido interactúa con sus víctimas a través del miedo psicológico y la tradición. El “Tue Tue” no es el nombre de una especie animal; es la onomatopeya que delata al Chonchón, la manifestación más grotesca de la brujería en Sudamérica.

He conversado con ancianos en zonas rurales que, con la mirada baja, relatan la misma advertencia: nunca te burles de ese sonido. La ignorancia es tu cruz, pero la provocación es tu condena.

Peligro

Si escuchas el “Tué, tué” cerca de tu propiedad, significa que un calcu (brujo) está sobrevolando. Es fundamental no insultarlo ni mirarlo a los ojos. Desafiar al pájaro atrae desgracias fulminantes sobre tu familia.

Una anécdota persistente en el folclore sureño describe lo que ocurre cuando alguien, agotado por el lúgubre canto en el techo, comete el error de gritar: “¡Ven a tomar desayuno mañana!”.

Parece una respuesta inofensiva o burlona. Sin embargo, a la mañana siguiente, indefectiblemente, la historia cuenta que una anciana andrajosa, de nariz ganchuda, o un hombre mayor desconocido de rostro severo, golpeará la puerta de la casa. Si el anfitrión no cumple su promesa de invitarlo a la mesa, una espantosa enfermedad fulminará al más joven de la familia.

El Pacto para Volar

Brujo mapuche untando ungüento oscuro en su cuello bajo la luz de la luna.

Me cuesta conciliar la biología con la repulsiva mecánica de esta criatura. Según la tradición mapuche, el brujo (o la bruja) se unta un ungüento negro y espeso en el cuello. Bajo la luz de la luna o en el refugio de su aquelarre, susurra un conjuro tan antiguo como blasfemo: “Sin Dios ni Santa María… Sin Dios ni Santa María…”.

Al tercer cántico, el cuello se fractura con un chasquido sordo. La cabeza se separa del tronco inerte, y sus orejas inusualmente grandes, o quizás colgajos de piel estirada, comienzan a batir el aire convulsivamente, transformándose en grotescas alas.

¿A qué vuelan? La respuesta es tan variada como oscura. Algunos afirman que van a reuniones de hechiceros. Otros, de forma más siniestra, aseguran que estas cabezas vampíricas ingresan furtivamente a los dormitorios para chupar la sangre a los enfermos debilitados o a los niños mientras duermen.

Protocolo Rural contra la Brujería

Puñado de sal gema siendo arrojado a un fuego ardiente en la noche.

Cuando la razón falla y el miedo se instaura, surgen las medidas desesperadas de protección. En el campo profundo, cuando el graznido resuena en la noche, el protocolo es automático:

Primero, no salir. Segundo, rezar. Pero no un rezo cualquiera. El mito exige pronunciar el Padre Nuestro al revés, o arrojar un puñado de sal gema directo al fuego de las brasas.

Se cuenta de granjeros que, tras arrojar la sal a la leña ardiendo, escuchan un chillido agonizante y sienten un golpe seco en el pasto, como si un saco cayera pesadamente. Algunos aseguran haber encontrado al día siguiente a personas vivas arrastrándose con quemaduras severas, incapaces de recordar cómo llegaron a la propiedad ajena.

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Datos Históricos y Referencias

Para los puristas que exigen documentos antes de aceptar supersticiones, el “Tue Tue” tiene raíce tangibles.

  • Raíces Indígenas: La entidad proviene directamente del folclore Mapuche precolombino. El brujo malévolo (calcu) utiliza magia oscura, en oposición a la machi, que cura.
  • Registros Judiciales Durenses: Este no es solo un cuento para asustar niños. Existen registros inquisitoriales tangibles. En 1749, un archivo judicial en Chile documentó el caso explícito de una mujer local procesada formalmente bajo la acusación de convertirse en chonchón para aplicar hechizos sobre una vecina. Las acusaciones se tomaban con una seriedad mortal.
  • Distribución Geográfica: Aunque originario del sur, su influencia abarca intensamente las regiones centrales de Chile, especialmente en valles apartados como los de la provincia de Melipilla.

Es fácil descartar al Tue Tue como una alucinación rural, un simple chuncho (lechuza) magnificado por el pánico de las noches sin electricidad. Pero, si es sólo un ave nocturna… ¿Por qué una nación entera baja la voz cuando escucha un aleteo en la penumbra?

La próxima vez que un canto irregular golpee tu ventana a las tres de la mañana, pregúntate si tienes la valentía para ofrecerle el desayuno, o si es mejor quedarse bajo las mantas, esperando a que decida marcharse.